Experiencias "Troteras"

Ruta por Milán, Florencia, Venecia y Verona

¡Hola troteros! 😀

¿Qué tal estáis? Lo prometido es deuda y llevo hablando bastante tiempo en Instagram sobre el viaje que hice en verano a Italia con mi novio y…¡aquí lo tenéis! 🙂 Lo primero que quiero decir es que estoy completamente enamorada de Italia y creo que ha sido uno de los mejores viajes que he hecho. Para este viaje disponíamos de 9 días y queríamos recorrer varias ciudades, así que nos decidimos por Milán, Florencia, Venecia y Verona. Nos alojamos en los tres primeros y a Verona fuimos desde Venecia a pasar el día. Para movernos entre ciudades lo hicimos en tren de alta velocidad, pensamos en alquilar un coche pero no nos compensaba porque solo íbamos a ciudades grandes, iba a ser una locura para aparcar y no lo íbamos a aprovechar. El vuelo de ida fue a Milán y la vuelta la hicimos desde Venecia. Después de poneros un poquito en contexto me centro en los detalles 😀 ¡Vamos allá!

MILÁN (De lunes a miércoles)

En Milán pasamos dos noches (de lunes a miércoles). Viajamos desde Bilbao un lunes. Volamos con Easyjet y nuestro vuelo salió a las 16:30 y llegamos a Milán a las 18:20 y nos costó 50€ a cada uno. Al llegar al aeropuerto, cogimos un tren hasta el centro (que nos costó unos 13€ y el trayecto duró 30 minutos) y el metro hasta la estación más cercana a nuestro hotel. En esta ocasión nos alojamos en un apartamento compartido ya que era la opción más barata. En realidad era como un hostel pero mucho mejor porque en cada piso había tres habitaciones y cocina y baño compartidos (muy buena opción porque solo se comparte el baño con dos habitaciones más). He de deciros que nos resultó imposible encontrar en julio hoteles con baño privado en ninguno de los destinos a los que fuimos (y lo empezamos a preparar en enero o febrero, con muuuuucho tiempo) así que fue nuestra primera experiencia compartiendo baño y fue bastante positiva porque a mi me daba bastante “nosequé” (aunque solo cojo hoteles con baño compartido cuando no me queda más remedio). El nombre del apartamento era INN Perfect Room Duomo y pagamos 130€ por una habitación doble (fue el alojamiento más caro de todo el viaje pero el más barato de todos los que encontramos en Milán con una buena ubicación). Estaba perfectamente situado, a 10 minutos andando del Duomo, aquí. Una cosa que nos gustó pero que no esperábamos fue que en la cocina había siempre croissants y bollos para desayunar, leche y café recién hecho y también agua fría las 24h. Sin embargo, lo que echamos en falta fue aire acondicionado. Hacía muchísimo calor (realmente insoportable) y no teníamos cómo aliviarlo porque el ventilador no ayudaba mucho… 😦 (abrimos la ventana pero entre el ruido y los mosquitos no nos aliviamos tampoco).

El día que llegamos, que para cuando nos alojamos y nos situamos eran más o menos las 20:00, aprovechamos para dar un paseo por la zona y el Duomo (por fuera). Nos gustó muchísimo, es preciosa y tiene muchísimos detalles. Paseamos tranquilamente por las calles perpendiculares y cenamos en un restaurante de una callecita escondida (cómo no, pizza, la primera de muchas 😛 ).

A la mañana siguiente, tras reponer fuerzas con el desayuno del que os he hablado (dinerito que nos ahorramos 😀 ) comenzamos nuestra visita por el Duomo. Por cierto, una recomendación IMPORTANTE: todas las mujeres deben ir con las rodillas y los hombros cubiertos, por tanto, si es verano no os dejarán entrar con pantalones cortos ni tirantes, hay que taparse con un pañuelo. A mí antes de ir me avisó mi madre y ¡menos mal que le hice caso! Hay que subir bastantes escaleras y el calor no ayuda mucho pero arriba todo se olvida. Las vistas son preciosas y el paseo por el tejado es una pasada. Continuamos nuestro recorrido por la Galleria Vittorio Emanuele II. ¡Es preciosa, parada obligada! 🙂 Continuamos nuestro recorrido por la Piazza della Scala, aunque no entramos en el teatro, y nos perdimos por las callejuelas de la zona. Llegamos al Parque Sempione con intención de visitar el Castillo Sforzesco pero cuando íbamos a coger las entradas vimos que de 14:00 a 14:30 las entradas eran gratuitas así que decidimos esperar y aprovechamos para descansar un poquito en la sombra de un árbol del parque (hacía un calor insoportable). La visita al castillo fue bastante interesante, nos sorprendió bastante tanto por dentro como por fuera. Al acabar, compramos en un Carrefour algo de embutido, pan, fruta y yogures y comimos por el parque (todo bastante “lowcost”). Dentro del parque hay una torre llamada La Torre Branca desde donde hay vistas de toda la ciudad (como habréis podido comprobar ya, somos muy fans de ver todo desde las alturas…jajaja). Se sube en ascensor pero para mi gusto, es bastante cara la entrada para el poco tiempo que se está arriba, me gustaron más las vistas desde el Duomo. Después de ver la ciudad desde las alturas, fuimos a visitar el Cementerio Monumental pero como en Italia cierran todo tan pronto, no pudimos entrar (conviene madrugar porque por las tardes entre las 16:00 y las 18:00 cierran todos los monumentos) así que nos volvimos al apartamento a darnos una ducha y a refrescarnos y por la tarde-noche nos acercamos al barrio de Navigli. Nos encantó, es una zona con canales y muchos bares, restaurantes y ambiente (ya os lo conté en Instagram 😉 ). Cenamos por allí y cómo no, nos tomamos ¡un súper gelato! 😀

Aquí tenéis algunas fotos:

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Duomo di Milano
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Interior del Duomo di Milano
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Vistas desde el Duomo di Milano

Azotea del Duomo di Milano

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Galleria Victorio Emmanuele II

Castillo Sforzesco

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Castillo Sforzesco
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Castillo Sforzesco

FLORENCIA (De miércoles a viernes)

A la mañana siguiente, nos levantamos pronto y fuimos a dar un paseo por la ciudad para despedirnos y para comprar algo de comida en un supermercado para comer en el tren de camino a Florencia (aprovechamos a coger el tren al mediodía, a la hora de comer para no perder mucho tiempo). Viajamos en todos los trayectos con Trenitalia. Este tren lo cogimos a las 13:20 y llegó a Florencia a las 15:00, nos costó 24,90€ a cada uno. Como consejo: coged los billetes de tren con tiempo en internet, ya que salen bastante más baratos.

Cuando llegamos a Florencia, lo primero que hicimos fue dirigirnos hacia la plaza del Duomo porque el Hostal estaba situado en una de las calles perpendiculares a la plaza, en pleno centro (creo que nunca había estado tan bien situada), aquí. Nos alojamos en Pensione Canada y pagamos 100€ por dos noches en habitación doble con baño compartido. Nos encantó con el detalle con el que nos cuidó la dueña y el mimo con el que estaba todo decorado. Fue muy amable y todo estaba impecable. Vimos varias veces a lo largo del día a la dueña limpiando los baños y eso nos gustó mucho. Por sacarle una pequeña pega, la habitación fue bastante pequeña y el hotel cerraba todos los días a la 1 a.m., si no entrabas a esa hora te quedabas fuera. Eso te limitaba, aunque a decir verdad nunca llegamos más tarde de lo agotados que acabábamos. Por cierto, en frente del hotel había un supermercado con unas mesitas a la entrada para poder sentarse a comer. Lo utilizamos tanto para desayunar como para comer porque el supermercado ofrecía comida preparada muy rica (pizzas, empanadas, etc) y así ahorrábamos dinero.

Tras alojarnos, salimos a la espectacular plaza del Duomo (Cattedrale di Santa Maria del Fiore). A mi me maravillo este lugar, es totalmente diferente a todas las que he visto, me pareció tan espectacular que me emocioné. Quisimos visitarla por dentro y subir a la cúpula pero nos dijeron que las entradas había que reservarlas con tiempo y que las colas eran larguísimas. Nos asustamos un poco así que pensamos en dejarlo para el día siguiente a primera hora. Dedicamos la tarde a pasear por las callejuelas preciosas de esta maravillosa ciudad y llegamos hasta el Ponte Vecchio y seguimos paseando por el otro lado del río. Mi chico tenía una sorpresa preparada, algo que yo no sabía y me llevó para ver el atardecer a un mirador llamado Piazzale Michelangelo. Se encuentra en el montecito de la orilla sur del río Arno, aquí. Hay autobuses pero nosotros subimos andando, no hay mucho camino aunque si una pequeña cuesta. Las vistas desde allí son preciosas y es muy muy romántico 🙂 . ¡Fue toda una sorpresa! 🙂 Nos quedamos allí hasta que se hizo de noche y cenamos en la orilla sur del río Arno y de postre…¡otro gelato!

A la mañana siguiente, que por cierto era mi cumpleaños 😀 , madrugamos mucho y nos fuimos a hacer cola para comprar las entradas y visitar la famosa cúpula del Duomo (para las 8h ya estábamos ahí). Lo cierto es que conseguimos entrar una hora más tarde pero no fue tanta la espera como nos habían comentado el día anterior. La subida fue dura, para que engañarnos, aunque las vistas y la sensación de estar ahí arriba hicieron que mereciese la pena. Las pinturas de la cúpula son realmente bonitas. También visitamos el Battistero di San Giovanni, precioso también. Más tarde, como parece que nos supo a poco la subida a la cúpula (jajaja), subimos al campanario de Giotto y, de nuevo, más vistas que enamoran. Después de tantas escaleras agradecimos un pequeño paseo hasta la Piazza della Signoria donde se encuentra una réplica del David de Miguel Ángel. Cerca de la estación de tren se encuentra la iglesia de Santa Maria Novella que merece mucho la pena, sobre todo el claustro verde que tiene. Comimos en un restaurante una ensaladita y una buena pizza para recargar fuerzas y seguimos la visita paseando por el Ponte Vecchio hasta el Palazzo Piti. Entramos y vimos algunas de las colecciones que tiene aunque, sin duda, lo que más nos gustó fueron los jardines (Jardín Boboli). Dimos un enorme paseo hasta llegar al Forte di Belvedere que se puede visitar con la misma entrada del Palazzo Piti y desde donde hay unas vistas espectaculares de la ciudad (desde otra perspectiva que todas las que os he contado anteriormente). En esta ocasión, el atardecer lo vimos desde Giardino Bardini, unos jardines muy muy bonitos llenos de rincones curiosos, de nuevo con vistas a la ciudad, un pequeño rinconcito rodeado de naturaleza. Después del recorrido, volvimos al hotel a pegarnos una duchita y a prepararnos para cenar (porque como os he dicho, era mi cumpleaños y había que celebrarlo bien después del precioso día que pasamos 🙂 ). Cenamos en un restaurante cerquita del Ponte Vecchio y de postre…¡otro gelato! 😉

A la mañana siguiente, desayunamos en el supermercado de en frente del hotel y aprovechamos la mañana y el mediodía porque a las 18:15 teníamos el tren a Venecia.  Visitamos el impresionante Palazzo Vecchio, lugar de residencia y de trabajo de los altos funcionarios de la República de Florencia. Visita obligada, así como el Edificio de los Uffizi que contiene una de las colecciones de arte más importantes del mundo. No sabéis qué impresionantes son por dentro, yo salí enamorada. De camino al Palazzo Vecchio pasamos por el Mercato Nuovo o del Porcellino donde está la famosa estatua del jabalí ¡al que hay que tocarle el hocico para volver a Florencia! Después, visitamos la Basílica de la Santa Croce y a la salida nos tomamos unas cervecitas para reposar (de la marca Peroni, cómo no 😛 ). Tras reponer fuerzas después de comer, dimos el último paseo por la ciudad para despedirnos y cogimos el tren dirección Venecia (a las 18:15).

Os dejo unas fotos de esta bella ciudad:

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Cattedrale di Santa Maria del Fiore
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Battistero di San Giovanni
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Campanario de Giotto
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Vistas de la ciudad
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Vistas de la ciudad

Palazzo Vecchio

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Ponte Vecchio
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Vistas desde Piazzale Michelangelo
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Palazzo Piti
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Vistas desde Giardino Bardini

VENECIA (De viernes a martes)

Llegamos a Venecia a las 20:10. De nuevo viajamos con Trenitalia y como los trenes anteriores pagamos 24,90€ cada uno. Antes de empezar a contaros la experiencia os tengo que recomendar ir a Venecia con mapa comprado. No encontramos en ningún sitio un mapa gratuito y Venecia es muy muy difícil para situarse sin mapa, por lo que no hagáis como nosotros que después no había manera de encontrar la residencia…(ya os conté la aventurilla en una de las respuestas a los Liebster Award). En Venecia nos alojamos en una residencia universitaria, que en verano abre sus puertas para los turistas. Estaba genial situada, dentro de la isla a unos 15-20minutos (depende del camino había más o menos puentes y canales…jaja) andado de la plaza de San Marco, aquí. Su nombre es Residenza Universitaria Gesuiti y nos costó 180€ por 4 noches en habitación doble con baño compartido. Las habitaciones eran enormes, con mesas de escritorio y muchos armarios. Había un lavabo dentro de la habitación. Los baños eran compartidos: uno para mujeres y otro para hombres, con 4 duchas por baño. Estos baños estaban un poco peor que los de los otros dos hoteles porque se compartían con más gente, son del estilo a los baños de unos campamentos o las duchas de polideportivos. Desde luego por el precio que tenía y la ubicación, lo recomiendo. Además, justo al lado está la parada del vaporetto que lleva al aeropuerto de Venecia y unos cuantos restaurantes a buen precio donde se cena muy rico.

Según nos instalamos (que ya era de noche), salimos a dar un paseo y a conocer el centro de noche. Vimos la plaza de San Marcos y la zona de alrededor, cenamos una porción de pizza en un puesto ambulante y volvimos a la residencia a descansar.

Cuando nos levantamos el sábado (que madrugamos bastante por las colas), pasamos por un supermercado cerca del hotel para comprar algo para desayunar (desayunar en una cafetería se nos salía de presupuesto) y para comer (si lo hacéis os recomiendo que compréis prosciutto (jamón) al corte que esta muy muy rico y sale muy económico), en Venecia desayunamos así y comimos de bocadillo todos los días, ¡había que ahorrar! 😛 . Lo primero que hicimos fue acercarnos a la oficina de turismo en la plaza de San Marcos para comprar un mapa e informarnos sobre los vaporetto. Compramos un pase de un día porque lo utilizamos como visita turística, os lo cuento un poquito más tarde. Empezamos la visita montando en uno hacia la Chiesa di San Giorgio Maggiore que es la iglesia que está en frente de la plaza, al otro lado del canal. Os aconsejo que vayáis a primera hora de la mañana para evitar las colas. Es preciosa y gratuita y aunque subir al campanario no lo es, os lo recomiendo 100%. Ofrece unas vistas preciosas del puerto de San Marcos, el palacio y, en general, de toda la ciudad (se sube en ascensor). Fue muy divertido porque estando arriba de pronto sonaron las campanas y todos dimos un bote del susto…jaja. Después, volvimos a la plaza de San Marcos (esta vez de día, repleta de gente) y visitamos la Basílica de San Marcos, ¡nos gustó mucho tanto por dentro como por fuera! Por cierto, mucho cuidado con esto: no dejan entrar con mochilas ni bolsos a la catedral, hay que dejarlas en un guardarropa que está en las inmediaciones, hacedlo antes de entrar porque si no tendréis que volver a hacer la cola…Continuamos la visita por el Palazzo Ducale que nos enamoró: sus salones, los techos, la arquitectura…pero lo que más nos impacto fue pasar por el puente de los suspiros, lugar por donde pasaban los presos a la cárcel desde donde no saldrían jamás y desde donde veían Venecia por última vez. La verdad es que agobia un poco pensarlo mientras se está ahí. El Palazzo Ducale nos llevó el resto de la mañana así que decidimos comer los bocadillos en el patio de la entrada. Después de comer, dedicamos la tarde a pasear por el centro y a disfrutar de los canales, las góndolas, la gente, descubriendo cada rinconcito como la Chiesa di Santa Maria del Giglio y el Palazzo Grasi aunque no los vimos por dentro. Como os he dicho anteriormente, cogimos un pase de día para el vaporetto para visitar Venecia desde sus canales (la góndola era muy cara, tendrá que ser a la próxima) así que lo cogimos en su primera parada e hicimos todo el recorrido que pasaba por todos los sitios más importantes de la ciudad. Es una manera más económica de visitarla ya que es el transporte público de Venecia (como los autobuses en otras ciudades). El recorrido a nuestra residencia es precioso porque nos descubrió desde el barquito otra Venecia, menos conocida y turística. Después de una duchita, cenamos debajo de la residencia y dimos una vuelta por los alrededores del hotel.

El domingo fuimos a Verona a pasar el día, os lo cuento después para no cortar la experiencia por Venecia.

El lunes, volvimos a “nuestro supermercado” a comprar el desayuno y la comida y empezamos nuestra visita. En esta ocasión no entramos a ningún monumento, dedicamos el día a visitar los puentes famosos y más y más callejuelas de esta preciosa ciudad. Lo primero que nos ocurrió fue que nos cayó una chaparrada y tuvimos que resguardarnos hasta que parase. No duró mucho y nos vino muy bien porque alivió un poco el calor que hacía. Visitamos el Ponte dell’Accademia que destaca por lo diferente que es al resto que se encuentran por la ciudad. Desde este puente hay una de las fotos más bonitas de la ciudad 😀 . También paseamos por el increíble Ponte di Rialto que de alguna manera nos recordó al Ponte Vecchio, por las tiendas que hay en él. Fue una pena que estuviera una parte en obras cuando fuimos. Por la tarde fuimos a un lugar único. Era la última noche y teníamos claro que queríamos hacer algo especial. Compramos un par de cervezas en un supermercado y nos dirigimos a la Punta della Dogana. Es justo la punta que se ve desde el puerto de San Marcos a la derecha y desde donde hay unas vistas preciosas al Gran Canal y a la plaza de San Marcos, a la Basílica y al Palazzo. Nos sentamos en el suelo con nuestra cerveza y nos dedicamos únicamente a disfrutar de las vistas. Desde ese lugar también se ve preciosa la Chiesa di San Giorgio Maggiore.

El martes, después de desayunar y de comprar la comida visitamos la Iglesia de al lado de la residencia (que pertenece a la misma): Chiesa di Santa Maria Assunta detta I Gesuiti. Creo que fue una de las más bonitas que vi en todo el viaje, ¡mira que la teníamos cerca! Como os he dicho anteriormente, al lado del hotel estaba la parada del vaporetto para ir al aeropuerto así que lo cogimos, con tiempo para poder comer antes de volar. En esta ocasión, volamos con Volotea  a Santander (ya que a Bilbao los vuelos estaban imposibles de precio). Nuestro vuelo salió a las 15:30 y llegó a las 17:50 a Santander y nos costó 45€ por persona. En el mismo aeropuerto de Santander cogimos un autobús de ALSA a Bilbao por el que pagamos 3€ cada uno aplicando descuentos y puntos que tenía por ser socia Busplus 🙂 .

A continuación, os muestro algunas fotos:

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Canales
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Basílica de San Marcos
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Puente de los suspiros
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Vistas desde el puente de los suspiros
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Góndolas
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Vistas desde Chiesa di San Giorgio Maggiore
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Chiesa di San Giorgio Maggiore
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Ponte di Rialto
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Vistas desde el Ponte dell`Accademia
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Vistas desde la Punta della Dogana

VERONA (Domingo)

Para ir a Verona cogimos un tren de ida y vuelta de nuevo con Trenitalia. Aprovechamos el vaporetto para ir a la estación de tren porque el pase que habíamos cogido el día anterior duraba 24h y todavía entraba dentro del tiempo. Salimos de Venecia a las 8:12 y llegamos a Verona a las 9:39. A la vuelta cogimos el tren a las 22:21 y llegamos a las 23:48. Pagamos 17,40€ ida y vuelta por persona. Como veis aprovechamos bien el día con ese horario 🙂 .

Según llegamos a Verona paramos en una pequeña cafetería y pedimos un café para llevar y un bollito relleno de crema y nos dirigimos a la Piazza Bra que es muy cuca con sus casitas y sus bares y en el centro el Arena. Ahí mismo, al lado del Arena está la oficina de turismo a la que fuimos para coger un mapa de la ciudad. Fueron muy amables y nos hablaron en castellano perfecto. La primera parada fue el Arena, realmente mágico, nos encantó. La sensación fue muy especial y lo que más me gustó es que todavía se utiliza para musicales y obras de teatro (si vuelvo, procuraré asistir a una obra de teatro o musical allí). Continuamos la visita por la famosa casa de Julieta. Nos hizo mucha gracia el balcón y todos los mensajes de amor que están escritos en las paredes. Entramos dentro del museo pero no nos gustó mucho, lo más especial es el balcón de Julieta. Después, fuimos paseando hacia la zona del río entrando en todas las iglesias que nos encontramos por el camino (porque como era domingo y había misas, la entrada era gratuita, ¡fue toda una sorpresa, no esperábamos eso y nuestro bolsillo lo agradeció mucho!). Llegamos hasta el Ponte Pietro que es muy muy bonito y especial y paseamos por la orilla del río durante un buen rato, disfrutando de las vistas y de lo especial que es esta ciudad. También visitamos el Castelvecchio y su puente, que es muy especial y muy bonito. Tras reponer fuerzas comiendo en un pequeño restaurante, fuimos al Teatro Romano de Verona. Fue una visita muy interesante y como está en altura, hay buenas vistas de la ciudad. Para ver el atardecer, fuimos a un mirador llamado: Castel San Pietro. La subida fue un poco dura porque hacía calor pero al llegar allí alucinamos con las vistas. Nos sentamos en el muro y vimos el atardecer. Es un lugar muy recomendable para descansar y poder ver desde las alturas esta bella ciudad. Utilizamos el resto de la tarde para dar el último paseo por la ciudad. Antes de volver, cogimos una pizza para llevar (la pizza Romeo, de esta sí que me acuerdo…jajaja) en un restaurante que da al río, cerca del Ponte Pietra y la cenamos en un banquito mirando al río y al mirador donde acabábamos de estar. Fue un día precioso y aunque acabamos agotados volvimos con una sensación muy buena.

Aquí tenéis algunas fotos:

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Piazza Bra
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Arena di Verona
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Interior del Arena Di Verona
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Balcón de Julieta
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Vistas desde el Balcón de Julieta
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Casa de Romeo
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Ponte Pietra
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Castelvecchio
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Vistas desde el Ponte di Castelvecchio
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Teatro romano
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Vistas desde el Castel San Pietro
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Vistas desde el Castel San Pietro

Como veis hicimos un viaje preciosísimo y muy completo. Volvimos agotados de tanto patear pero no queríamos perdernos absolutamente nada. Me enamoré de estas cuatro ciudades que consiguieron que quiera volver una y otra vez a ellas.

Si tenéis alguna duda, curiosidad o simplemente queréis más información no dudéis en escribirme a: trotandoelmundoblog@gmail.com

¡Besoooos! 😀 😀

RESUMEN:

  • VUELOS Ida: Bilbao-Milán (Easyjet) -> 16:30-18:20 / Vuelta: Venecia-Santander (Volotea) -> 15:30-17:50 / Precio: 95€ por persona ida y vuelta
  • TREN (Trenitalia) Milán – Florencia -> 24,90€ por persona / Florencia – Venecia -> 24,90€ / Venecia – Verona -> 17,40€ ida y vuelta
  • AUTOBÚS (ALSA) Santander – Bilbao / Precio: 3€ por persona
  • MILÁN (Lunes a miércoles): Hotel: INN Perfect Room Duomo -> Habitación doble con baño compartido y desayuno / Precio: 130€ por dos noches
  • FLORENCIA (Miércoles a viernes): Hotel: Pensione Canada -> Habitación doble con baño compartido / Precio: 100€ por dos noches
  • VENECIA (Viernes a martes): Hotel: Residenza Universitaria Gesuiti -> Habitación doble con baño compartido / Precio: 180€ por cuatro noches
  • VERONA (Domingo)
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13 comentarios sobre “Ruta por Milán, Florencia, Venecia y Verona

  1. Qué viaje tan chulo! Nosotros tenemos muchas ganas de ir a la zona de los Lagos… es más lo estamos mirando, aunque no sabemos si con 4 días será suficiente para ir a Milán y a ver los lagos. Tenemos que investigar un poquito! 😉

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    1. Graciaaaas! 🙂 Ya, nosotros lo valoramos también pero al final nos decidimos por esto! Nosotros Milán lo vimos en día y medio y perfecto, por si os sirve de referencia, incluso en un día madrugando podríais ver lo esencial de la ciudad 🙂 Ya me contaréis al final que hacéis porque suena genial!

      Me gusta

  2. Qué bien nos viene la parte de Milán para el viaje que haremos este finde!! Como solo vamos a estar un día en la ciudad he tomado nota de todo para no perdernos los básico. También he aprovechado para leer Venecia, que justo ahora estoy con el post sobre nuestra visita por la zona y me estoy dando cuenta de todo lo que nos perdimos… (Sobre todo iglesias jeje)
    Un saludo,

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Qué bien me alegro un montón de que os sirva guapa! 😍 Si necesitáis cualquier cosilla mientras estáis o lo que sea ya sabéis dónde estoy 😊
      Jajaja siempre quedan sitios, a mí me suele pasar al ver otras experiencias pero como siempre dicen: “hay que dejar algo para volver a ir” 😍😘 ¡Pasadlo genial, ya estoy deseando que nos contéis cositas! 😘😘

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  3. Hola buenas, me ha gustado mucho la idea de vuestro viaje y creo que en el mes de junio voy a realizarlo (con algunas modificaciones). Mi pregunta es: los días que os tocaba cambio de ciudad, ¿dónde dejábais las maletas, mientras terminábais de ver la ciudad, hasta que os tenéiais que ir al próximo destino? Es lo único que me agobia de este tipo de viajes. Un saludo.

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    1. ¡Hola María! ¡Muchísimas gracias! Me alegro mucho de que te haya servido de inspiración 🙂 Las maletas las dejábamos en los hostales, en todos ellos preguntamos y nos dejaron dejarlas sin problemas. De todas maneras, recuerdo que ese tema nos preocupaba bastante y antes de ir al viaje miramos y suele haber cabinas/taquillas en las estaciones de tren. Yo te recomiendo también que mandes un email a los alojamientos y preguntes a ver si es posible que te guarden el equipaje (y si te cobran, que algunos cobran…). ¡Ya verás qué bonito es todo, vas a volver enamorada! 😀 Si a la vuelta te apetece compartir la experiencia me encantaría escucharte. ¡Pásalo genial y gracias por tu comentario! Un saludo.

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